Autoestima infantil: Conoce los 6 ejercicios para reforzarla

La apreciación por uno mismo se empieza a formar entre los 0 a 5 años. La meta es fortalecerla a lo largo de la vida.

El amor y respeto por uno mismo no es algo que se aprenda en la escuela. Muchas veces tampoco en casa, porque la mayoría de los padres viene de hogares donde tampoco les fomentaron la autoestima. Sin embargo, es necesario romper el ciclo y aprender a inculcarles a los niños a amarse desde pequeños.

¿Por dónde empezar? Elógialo no solo por sus logros, sino también por sus esfuerzos, incluyendo las ocasiones en las que no obtuvo los resultados que deseaba. Esto hará que los estimules a tener mayor confianza y a que se sientan orgullosos de sí mismos, sin esperar una aprobación externa.

EJERCICIO CONSTANTE
Maria Fe Giha y Lara Aguirre, terepeutas y fundadoras de Psicólogas SOS, brindan asesoría de crianza a los papás para que puedan resolver cualquier problema en el hogar. Entre ellos, la falta de autoestima.

Las especialistas afirman que el amor propio se desarrolla entre los 0 y 5 años de edad, porque durante ese tiempo es cuando se arma el núcleo de la personalidad. Pero es necesario fortalecerla en el camino. Ellas sugieran poner en práctica estos ejercicios:

1. Todo lo que piensas y digas de tus hijos será proyectado en ellos. Como padre, tus hijos deben parecerte los mejores. Solo así ellos también creerán lo mismo. “El niño se construye en base a la mirada de los papás”, indican.

Por el contrario, si crees que tu hijo es torpe, él terminará pensando lo mismo. “En psicología le llamamos profecías autocumplidas. Los papás presagian algo y el niño lo cumple de manera inconsciente”, precisan.

¿El consejo? Enfócate más en sus fortalezas y mira sus debilidades como oportunidades que se pueden transformar. No asumas que tu hijo no podrá ser un buen atleta solo porque no corre bien a los 8 años.

2. Evita las etiquetas. Háblale de su conducta, no de cosas inherentes a él como su personalidad. Por ejemplo, en vez de decir “tú siempre eres lento”, dile “estás caminando muy lento, ¿estás cansado?” o “mami, está apurada”. Lo mismo sucede con increparle así “eres bien fastidioso” cuando puedes reemplazarlo por “hoy no estás de buen humor, ¿no?”.

3. Aprende a disculparte. Maria Fe admite que ha perdido la paciencia con sus hijos alguna vez. Es inevitable caer en frases hirientes, porque estamos cansados o estresados. Por ello, afirma que es importante identificar el error y pedir perdón a los hijos cuando eso pase. Puedes decirle “me molesté, lo siento, a mí me pasa igual que a ti”.

4. No compares. Suena tentador hacerlo muchas veces, pero contrastar su comportamiento con el de sus hermanos, primos o amigos es lo peor que puedes hacer. Evita frases como “eres igualito a, también eres flojonaza”. Cada hijo es único, no vienen dos iguales. Además, todo se puede moldear en un niño.

5. Ayúdalo a socializar, pero sin dejar de validar sus emociones. Aunque no lo creas, un niño necesita que un adulto le explique las cosas antes de corregirlo. Por ejemplo, le puedes comentar que entiendes que la muerte de su perrito le dolió y que deben tomarse el tiempo para superarlo. En vez de decirle que conseguirán otro.

“El padre de familia tiene que ser una guía de estas rutinas y convenciones sociales. Muchas veces, los niños se sienten malos o no tan buenos, porque no son socialmente aceptados”, agregan.

6. Háblale de manera directa. Cuanto más seguro te muestres como padre, menos probabilidades hay de que tu hijo sufra de bullying en el colegio. Si eso pasa, te toca explicarle que su compañero está proyectando su inseguridad.

Debes dejarle claro que el problema no es él, sino del otro niño que siente miedo. “En el bullying, el problema es que la víctima es silenciosa. No habla sino hasta que todo se agrava. Al tender puentes de confianza entre padres e hijos desde casa, el pequeño se sentirá cómodo de hablar en el momento en que eso pase”, afirman.

✎ Escribe: Fiorella Carrera

Fuente: elcomercio.pe