¿Cómo hacer para hacer disfrutar de las matemáticas a mi hijo?

Reconocemos que no tiene una respuesta fácil ya que como todos sabemos “cada niño y cada familia es un mundo”.

Aún así, hoy quiero compartir contigo cuáles son mis claves, que sé que funcionan.

1. DISFRUTA TÚ MISMO CON LAS MATEMÁTICAS.

Para eso necesitas dos ingredientes fundamentales:

Primero: Ama las matemáticas.

Segundo: Dispón de recursos lúdicos y manipulativos que permitan aprender matemáticas de forma natural, gratificante y duradera.

Pero te preguntarás… ¿qué pasa si no me gustan las matemáticas?

No te preocupes ya que si empiezas por el segundo punto te aseguro que amarás las matemáticas.

2. OBSERVA QUÉ LE GUSTA A TU HIJO.

Para ir adecuando el espacio de la casa y las actividades o propuestas tienes que desarrollar la observación atenta. Ten los materiales expuestos a disposición de los niños para que cada niño o niña pueda acceder a ellos y decidir qué material tomar.

¿Le gustan las construcciones? Existen multitud de opciones: Lego o similar, bloques de construcción de madera, pistas de canicas, etc. Aprenderá a clasificar, ordenar, contar y medir. Desarrollará su visión geométrica y su percepción de la superficie y del espacio.

¿Se pirra por las manualidades? Trabajará muchos conceptos geométricos y desarrollará su creatividad y su razonamiento lógico.

¿Le gustan los cuentos y la lectura? Entonces incluye en tus lecturas cuentos matemáticos como por ejemplo éste.

3.PERMÍTELE SER ÉL MISMO.

Un niño tiene que saber que puede ser él mismo, que no buscamos un determinado modelo. Si es inquieto y movido, puede serlo. En el caso de que sea tranquilo y relajado, puede serlo. Si es reservado y solitario, puede serlo. O si es extrovertido puede serlo. Nunca fuerces a tu hijo a hacer algo que no le gusta o que no le interesa. Aquí no me refiero a cuestiones de seguridad o necesidad incuestionable que, reconozcámoslo, no son tantas.

Si tu hijo no quiere hacer algo porque no le apetece en ese momento o porque está interesado en otra cosa, lo peor que podemos hacer es proponerle de forma insistente, tampoco mostrarles nuestra desilusión por que no le interese. No debemos tener un ideal de lo que un niño debe ser. Sólo permitiendo que sean ellos mismos nos ganaremos su confianza y ellos tendrán confianza en sí mismos.

4. RESPETA QUE APRENDA A SU RITMO.

Estamos inmersos en la era de la prisa, de los resultados numéricos, del subirse al tren para no perderlo.

Nos llegan informaciones contradictorias: por un lado nos dicen que las primeras edades son las más importantes para el aprendizaje y que cuanto antes se empiece un aprendizaje mejor. Así corremos a apuntar a nuestros hijos a inglés, natación o yoga sin pensar si en ese momento lo que más necesita nuestro hijo es aprender inglés o aprender a nadar.

La infancia es un periodo sumamente corto para no permitir a cada niño que la disfrute al máximo. Los niños tienen unos ritmos de aprendizaje personales diferentes los unos de los otros y si queremos ayudarles debemos dejarles ir a su paso, sin tratar de llegar a unos objetivos que nada tienen que ver con ellos. Ellos aprenden de la reflexión, de la experimentación, del descubrimiento y de la manipulación y lo harán siempre que respetemos su ritmo.

5. TEN CONFIANZA EN SU CAPACIDAD PARA APRENDER.

Tu hijo es una persona con un increíble talento y con una gran capacidad y necesita que tú confíes en él. La confianza es un pilar que es fundamental en la vida, sin confianza no hay avance. Créeme, si piensas que tu hijo tendrá éxito en las matemáticas, lo tendrá. Podrá tener dificultades y ahí tendrás que estar atenta a ayudarle o a pedir ayuda a otras personas, pero de la mano de tu confianza tu hijo llegará muy lejos.

6. JUEGA CON ÉL O FACILÍTALE AMBIENTES DONDE PUEDA JUGAR.

Últimamente escucho mucho que los niños no juegan y la verdad, es una frase que me molesta. Pocas veces he visto niños juntos o con sus padres que no quieran jugar. A los niños les encanta jugar, es su actividad principal. En palabras de Tonucci: el juego es la forma cultural más alta que toca un niño.

¿Qué está pasando entonces? Simplemente les estamos arrebatando los espacios y momentos para jugar. Los niños necesitan tardes de calle, de parque, de montaña o de playa. Tardes donde no hay nada planificado: simplemente estar. Los niños disfrutan jugando a juegos de mesa con sus hermanos y sus padres. Encontrarás fácilmente muchos juegos que implican el razonamiento lógico y los cálculos aritméticos. ¡Es difícil no tropezar con las matemáticas en los juegos de mesa!

7. DESARROLLA PROYECTOS REALES, PARA DISFRUTAR DE LAS MATEMÁTICAS

Crea estos proyectos que surjan de los intereses de los niños. No hay ningún tema que no permita abarcar todas las áreas de conocimiento. No existen temas de primera y segunda categoría. Tan interesante puede ser tener el proyecto de construir el sistema solar como de hacer un póster con mis modelos de coche favoritos.

Nuestra tarea es orientar a los niños y las niñas en esa iniciativa: proporcionando el material necesario, ayudándoles a encontrar soluciones a sus problemas (en lugar de darles directamente la solución), ofreciéndoles ideas para ampliar su proyecto, etc. Yo he hecho muchos proyectos con mis hijos sobre temas de lo más diverso: ping pong, ajedrez, tenis, fútbol, cubo Rubik, Harry Potter (se nota que lo elegían ellos ¿verdad?) y en cada uno de esos proyectos mis hijos han trabajado, como mínimo, la lengua, las matemáticas, la historia, la geografía y el arte.

8. CREAR AMBIENTES RELAJADOS TANTO FÍSICA COMO EMOCIONALMENTE.

Es importante tener un lugar de la casa que puede estar compartido con otras funciones (por ejemplo el salón o la cocina) destinado a los materiales o juegos. Cuando hagas alguna propuesta revisa que el lugar esté despejado y que sea un momento tranquilo, en el que puedas estar presente al 100%. Hay familias a las que les resulta útil fijar un momento del día o de la semana y otras que prefieren ser más espontáneas.

En todo caso, crea un entorno de diálogo y de participación y mantén un tono de voz suave y amable. Algunas personas me han comentado que lo encuentran un poco forzado. Siempre que intentamos cambiar un hábito, al principio nos sentimos incómodos pero si creemos firmemente en su utilidad, poco a poco vamos encontrando nuestro lugar.

9. EVITA HACER VALORACIONES

sobre el trabajo de tus hijos del tipo “muy bien” o “muy mal”. Intenta cambiar estas frases categóricas y que te colocan como juez por otras como “¿cómo lo has hecho?” “¿te lo has pasado bien haciéndolo?” o simplemente describe lo que ves. Piensa que si vieras la producción de un adulto como por ejemplo una película no saldrías de la sala y le dirías al autor “muy bien”. Sería más algo como “me ha gustado mucho tu película sobre todo…”

10. TRATA DE NO INCURRIR EN  JUICIOS

Sobre tu hijo ni compararlo con otras personas ya sean de la familia, amigos o compañeros de clase. Tanto si son adjetivos positivos como negativos, lo mejor es no utilizarlos para no crear un modelo externo a tu hijo. Es más, si en la escuela lo hacen, habla sobre ello indicándole que el valor de las personas no reside en las notas.

Fuente: aprendiendomatematicas.com